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POLITICA

30 de marzo de 2021

Riesgo de cierre y caída del PBI: cómo afectarían a la economía argentina nuevas restricciones sobre la circulación

Complicarían más a una actividad que ya está muy golpeada. La hotelería, la construcción y el comercio, los sectores que tienen mayor riesgo de cierre ante este escenario.

Las alarmas en el Gobierno se encendieron en los últimos días. Suben los casos de coronavirus y en la Argentina ya están presentes cepas más contagiosas, como la de Manaos y la de California. Mientras los funcionarios prometen “no volver a fase 1″, se analizan restricciones más puntuales focalizadas en zonas, horarios y sectores. Un cierre de este tipo podría tener un impacto de la pérdida de hasta un punto y medio del PBI, según estimaciones privadas.

Después de una caída del 9,9% en 2020, se espera que el PBI avance alrededor de un 6,1% este año, pero no por crecimiento real, sino por arrastre estadístico de lo ocurrido en los últimos meses del año pasado. En otras palabras, no habrá más plata en el bolsillo de los argentinos ni nuevas fábricas. Es una suba que no se sentirá en la realidad.

La consultora económica Consultatio estima un avance del 6,5% del PBI para este año si no hay restricciones, pero con restricciones puntuales, el escenario cambia, y se podría perder hasta 1,5 puntos porcentuales. Es decir, si hay menos posibilidad de realizar todas las actividades con libertad, la economía crecería un 5% en lugar de un 6,5%, estima la firma.

Las restricciones también tendrían impacto sobre el déficit primario, el que no tiene en cuenta los intereses de la deuda. Crecería 0,9 puntos porcentuales y pasaría de 3,2% a 4,1%. En la Argentina, el déficit importa más que en otros países: sin acceso a los mercados, con un riesgo país por encima de los 1500 puntos, hace falta “monetizarlo”, es decir, emitir dinero para cubrirlo. Esa emisión, a su vez, genera presión sobre el dólar y la inflación.

 

“Lo positivo es que el Presupuesto 2021 había sido bastante pesimista; estimaba un déficit primario del 4,5% y no incluyó efectos positivos como el impuesto a la riqueza o la asignación de derechos especiales de giro del Fondo Monetario”, señala Francisco Mattig, analista de Consultatio.

“Esto va a derivar en una mayor monetización del déficit y eso va a presionar la brecha cambiaria [la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo]; dado que el Banco Central ahora la vigila, quizás no veamos una suba de los tipos de cambio paralelos, pero sí una mayor venta de reservas del Banco Central para controlarla”, añade.

Con niveles que van del 0 al 3, donde el 3 es el mayor riesgo, Consultatio también analizó el impacto sectorial. El sector que tiene más riesgo de cierres ante nuevas restricciones es la hotelería (3); la construcción, el comercio el transporte y comunicación, las actividades inmobiliarias y los servicios sociales y salud están en el nivel 2.

La industria, el sector público y la enseñanza en el nivel 1 y el agro y ganadería, la pesca, la minería, los servicios públicos y la intermediación financiera no presentan riesgo ante mayores restricciones en la circulación.

Preocupación por el déficit

Los economistas consultados por TN.com.ar coinciden en que la situación de la economía argentina es demasiado delicada como para volver a cierres como los de 2020. Mayores restricciones no solo implicarían mayor gasto por programas de asistencia como el ATP o el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), dice Emilia Calicibete, analista de la consultora LCG, sino también “menor consumo y, por ende, menor recaudación”.

El corolario del freno a la actividad es el mayor déficit. “El año pasado nadie financió al déficit más que el Banco Central: fue todo con emisión”, explica Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina. “Toda esa emisión generó exceso de pesos que se fue al dólar paralelo, y hoy estamos ante las mismas condiciones”, advierte.

En ese sentido, Juan Ignacio Paolicchi, analista de la consultora Empiria, suma un dato numérico para graficar la gravedad del escenario cambiario: “El Gobierno arrancó la cuarentena con US$12.000 millones de reservas netas [el poder de fuego real que tiene disponible el Banco Central] y la terminó con US$2,5 millones”. Un nuevo cierre “no se banca”, dice, porque “ya no se bancó un primer cierre”.

Calicibete suma que todavía no se recuperaron los niveles de actividad prepandemia, por lo que volver a cerrar podría ser un golpe letal. “En el mercado de trabajo volvimos a desempleo de dos dígitos: no estábamos ahí desde 2005; y todo sucedió con muchas regulaciones en el medio [como la prohibición de despidos]”, agrega la economista.

Hay un último punto que tiene que ver con el humor social. “Cerrar de nuevo generaría un problema de falta de confianza: abrir implica un costo, como también lo implica volver a cerrar. Genera dudas de cara al futuro para el comerciante que pudo volver a la actividad en septiembre, con demanda baja probablemente, y ahora tiene que volver a bajar la persiana”, sintetiza Rajnerman.

 

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