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ECONOMíA

9 de abril de 2022

Más cortas y adelantadas: cómo impacta la alta inflación a las paritarias que vienen

La cláusula de revisión como mecanismo para actualizar los acuerdos salariales está quedando atrás. Los nuevos pedidos sindicales tienen que ver con el acortamiento de las negociaciones a la espera de un escenario más claro de precios hacia los últimos trimestres del año.

La temporada alta de paritarias se adelantó. Esta semana, el Gobierno acordó reabrir anticipadamente 27 paritarias luego de una reunión con la CGT. El escenario de los acuerdos salariales en 2022 será completamente distinto al de los años que pasaron.

La excepcionalidad de este año es el acortamiento de los acuerdos. No se trata de cláusulas de revisión acordadas, como sucedió desde 2018 en adelante, sino de paritarias que, en lugar de anuales, tienen otra temporalidad.

El caso ejemplar fue el de los aceiteros: cerró un 39%, pero hasta septiembre, explica Lucas Romero, de la consultora Synopsis. “Para el Gobierno es de una utilidad fenomenal que los acuerdos no arranquen con un ‘cinco’ o con un ‘seis’ [por aumentos mayores al 50%] y desincentiva que aparezcan números grandes”, explica.

Para los sindicatos, permite otro tipo de previsibilidad y más poder de negociación en un año en el que la inflación se aceleró de más en el primer trimestre y en el que las consultoras privadas hablan de un 60% hacia fin de año.

En otras épocas, un mecanismo que permitía que los salarios perdieran lo menos posible contra la inflación era la “cláusula gatillo”, la que habilitaba subas automáticas cuando la inflación superaba un determinado techo. Se utilizó recientemente en la primera etapa del gobierno de Mauricio Macri, pero luego se reemplazó por la “cláusula de revisión”, un compromiso de volver a sentarse a negociar si así hiciera falta.

“Hoy se habla de una inflación por arriba del 50%. Para los sindicatos que tenían revisión pautada muy adelante, tres meses de caída del salario pueden impactar fuerte en las condiciones de vida. Un trabajador formal promedio gana alrededor de $100.000, apenas por arriba de la línea de pobreza [según la Canasta Básica familiar]”, señala Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA - Autónoma.

¿Para qué sirve adelantar paritarias?

“El adelantamiento es un pedido de los sindicatos, pero también es impulsado por el Gobierno porque no quiere que haya una retracción del consumo muy grande. Es un gesto dentro de los pocos recursos que tiene para recomponer salarios y mejorar su relación con los sindicatos”, señala Romero.

Hacia adentro de los sindicatos, dice, también ayuda: en este momento hay “amenazas de cambios en liderazgos históricos, efervescencia y malestar interno”, describe. Al ocaso de un dirigente histórico como Antonio Caló (UOM) se podrían sumar movimientos en Comercio y UTA, que tendrán elecciones este año.

Campos descree del efecto de adelantar paritarias, porque señala que la mayoría de los gremios grandes ya comenzaba a negociar en abril. “Uno puede tener una política salarial general, pero las paritarias son sectoriales, y hay que ver qué pasa en cada sector: de las que vencen a partir de mayo hay algunas que no necesitan una norma especial que las habilite a negociar antes”, apunta.

El adelantamiento puede tener un efecto indeseado sobre la inflación, advierte María Castiglioni, socia de C&T Asesores Económicos. “Esto intenta acotar la caída del salario real que se da cuando la inflación resulta por arriba de lo esperado, pero en la práctica significa un proceso de indexación más acelerado. Realimenta un proceso inflacionario en un contexto en el que las expectativas de inflación siguen muy altas”, resume.

Por otro lado, apunta, el adelantamiento de paritarias tiene efecto sobre el empleo registrado y, aunque debería impactar también sobre el no registrado, los números oficiales no lo reflejan porque aún se ve un desvío muy grande, dice Castiglioni. “Si esto termina realimentando el proceso inflacionario, termina también complicando a aquellos trabajadores que no se rigen por las paritarias”, concluye la economista.

60%: ¿El nuevo piso de las paritarias?

Si estas paritarias “acortadas” se anualizan, como una especie de ejercicio teórico que deja entrever qué pasará cuando se terminen esos meses, los acuerdos firmados ya corren a una velocidad del 62%, de acuerdo con Synopsis.

Esto no quiere decir que las paritarias ya se negocian por encima del 60%, sino que por los porcentajes que se acordaron para un período más corto que un año podría estimarse un número final cerca de esa cifra. Todo depende, claro, de si la inflación cede o se acelera hacia los dos últimos trimestres.

Castiglioni señala que hacia septiembre se espera una inflación más baja que la actual, pero no tanto. “Es un contexto de aceleración del tipo de cambio, de escenario internacional complejo y de suba de tarifas, lo que hace difícil que la inflación desacelere demasiado”, proyecta la economista.

Suma fija para el salario, ¿sí o no?

En los últimos días comenzaron a escucharse algunas voces a favor de otorgar sumas fijas a modo de “bonos” y a cuenta de las paritarias, como ocurrió a principios de 2020. La vicepresidenta misma hizo una movida de este tipo cuando el jueves pasado acordó otorgar $20.000 a los trabajadores del Congreso.

Uno de sus partidarios fue el exviceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis. Dijo estar a favor de un “bono para todos” por el aumento de los alimentos y el impacto que eso tuvo en los ingresos de las familias.

No obstante, advierte Campos, esto no es un pedido generalizado en la bases de los sindicatos por una simple razón: es un aumento que luego se absorbe cuando se termina de negociar la paritaria.

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